En la semana 37 de embarazo, el bebé mide una media de 48,6 centímetros y pesa unos 2,859 kilos. Ahora, el fino lanugo que cubría su cuerpo empieza a caerse.
Junto con el líquido amniótico que traga, el bebé también traga la vernix caseosa y el lanugo que pierde, además de otras secreciones. Toda esa mezcla, que tiene un color negro o verde muy oscuro y se llama meconio, formará su primera caca, por eso, ¡no te asustes cuando le cambies los primeros pañales!
A partir de la semana 37, el recién nacido ya se considera un bebé a término. El bebé, continúa acumulando grasa bajo su piel que, tras el nacimiento, le ayudará a regular la temperatura corporal.

En esta semana, el feto ya suele estar en posición cefálica (con la cabeza hacia abajo). Si no está en esta posición, todavía es posible que se dé la vuelta (aunque suele ser muy poco frecuente). Si mantiene una posición diferente a la cefálica, es probable que se proponga una cesárea que se programará hacia las 38 o 39 semanas.










